El grave problema de la desinformación

Las creencias populares sobre el tema de los niños y niñas con altas capacidades aparecen en ocasiones fuertemente contaminadas por una serie de falsos mitos y prejuicios, y por una serie de ideas antiguas que permanecen extendidas aunque las investigaciones modernas ya las hayan solventado. Además, produce también desinformación el uso confuso y mezclado de las diferentes palabras y conceptos que se usan habitualmente para hablar de este tema (palabras como «talento», «superdotado», «potencial», «altas capacidades», «inteligencia», «innovador y creativo», «espíritu emprendedor» y otras muchas).

Las principales creencias equivocadas extendidas sobre estos niños son probablemente dos: por un lado, la de que estos niños son escasos e infrecuentes y, por otro, la de que además no necesitan ninguna clase de apoyo. Contrariamente a esas creencias, la realidad demuestra que, por una parte, estos niños y niñas existen en todos los centros escolares, aunque no estén identificados. Por otra parte, la realidad demuestra también que estos niños y niñas son candidatos claros a sufrir por su perfil diferentes tipos de problemas en el ámbito escolar. 

Desde el origen de los tiempos ha sido evidente para todos los grupos humanos la existencia de personas con especiales capacidades y talentos. Todos
conocemos que algunas pocas de estas personas con especiales capacidades han conseguido desarrollar sus talentos y en muchos casos incluso han destacado y han sido reconocidas en su entorno. Sin embargo, lo que en general se desconoce es que la inmensa mayoría de las muchas personas dotadas con especiales capacidades no encontraron nunca durante su vida escolar un tratamiento educativo adecuado y en consecuencia no pudieron nunca desarrollar esos especiales talentos propios que poseían. Siendo esto así, los diferentes sistemas educativos se han ido ocupando de dar respuesta a esta realidad.

Revisando la evolución histórica de este tema hasta nuestros días, podemos decir que en 1912 comenzó a usarse el concepto de Cociente Intelectual y se acuñó así el concepto de «superdotados». Se consideraba entonces superdotados a los individuos que obtenían puntuaciones especialmente altas en esa escala. Esa idea se extendió así en los ambientes escolares y también en la sociedad.

Durante la segunda mitad del Siglo XX esas ideas iniciales basadas exclusivamente en el concepto de cociente intelectual evolucionan en todo el mundo con la investigación internacional y con la experiencia, integrando las evidencias constatadas día a día en la vivencia de los centros escolares. Hacia finales de siglo la investigación científica ha corroborado la idea de que existen otros factores, además del Cociente Intelectual, que han de tenerse en cuenta y considerarse como factores de sobredotación o «de alta capacidad«. Actualmente, podemos decir que los nuevos factores que las comunidades educativas internacionales más avanzadas reconocen de forma generalizada como factores de alta capacidad son dos: el talento creativo y el compromiso con la tarea, este último siempre que se les proporcione un trabajo atractivo y diferenciado.

En el año 2006 el Ministerio de Educación y Ciencia adoptada ya también en este tema la expresión de «alumnos con altas capacidades intelectuales»y desde esa fecha reconoce legalmente el derecho a que sean tratados como alumnos con necesidades educativas especiales no solamente los alumnos que anteriormente venían identificándose como «superdotados», sino también ya todos aquellos alumnos diagnosticados dentro del concepto mucho más amplio de «alumnos con altas capacidades intelectuales».

A partir de ese reconocimiento de la LOE (2006) estos criterios y conceptos que internacionalmente están avanzando sobre la realidad de las Altas Capacidades, y sobre su tratamiento como necesidad educativa especial, han empezado a extenderse en las diferentes Comunidades Autónomas y son ya varias las que cuentan con diferentes programas específicos de información y formación en Altas Capacidades para profesorado y para familias. [Ver Ministerio de Educación y Ciencia y Altas Capacidades].

En la Comunidad Autónoma del País Vasco, el actual decreto por el que se regula de forma general todo lo referente al currículo de la Educación Básica (decreto 175/2007) incluye una mención explícita de reconocimiento oficial a la necesidad de apoyo y tratamiento específico para las necesidades educativas por altas capacidades. Según este decreto este apoyo ha de canalizarse a través del Proyecto Educativo y Curricular de cada Centro («175/2007, Artículo 19/punto 3: El proyecto Educativo y Curricular de Centro deberá contener criterios para el tratamiento integral del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo, tanto el alumnado de necesidades educativas especiales, como el de altas capacidades individuales y el de incorporación tardía al sistema educativo»). Sin embargo y en la práctica, más allá de esta mención legal incluida en el marco de toda una normativa mucho más amplia, en el sistema educativo vasco la desinformación y el bajo desarrollo real en este tema es hecho reconocido en múltiples foros, tanto entre profesorado como entre familias.

También el País Vasco, un estudio del año 2009 [ver documento de Ana Grange] difundido por la red de Berritzeguneak (los Centros de Apoyo a la Formación e Innovación Educativa, dependientes del Departamento de Educación, Universidades e Investigación) recoge en su página de conclusiones («ALUMNADO CON ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES, UN ESTUDIO EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO. CONCLUSIONES»):

  • Política educativa poco interesada en el tema
  • No existe colaboración entre el Departamento y la Universidad
  • Falta de formación específica de los profesionales de la educación
  • Falta de información disponible y actualizada para padres y profesores
  • Proporción de casos detectados muy baja en relación a la prevalencia estadística
  • Diferentes criterios a la hora de definir la intervención
  • Metodologías poco flexibles en la mayoría de las aulas
  • Normativa elaborada en 1998 basada en el Plan de Educación para el País Vasco (1983) que no se ajusta a las propuestas de la LOE (2006).

En resumen, el clima de desinformación en este tema está ocultando que estos niños y niñas existen en todos los centros escolares entre nosotros y que
tienen derechos educativos legítimos que en la práctica están siendo ignorados de forma generalizada. Son alumnos que tienen necesidades educativas especiales concretas, claramente tipificadas por los expertos, y para las que en el País Vasco no hay apenas en la práctica ni atención oficial ni fomento de las estrategias de respuesta.